El orgullo de llevar el estandarte

Valentina Riquelme Claro, estudiante del cuarto medio “A”, relata su experiencia en este último y especial año, tras 12 años en el Instituto Obispo Silva Lezaeta.

Valentina, recuerda el anhelo y lo ansiosa que estaba por ser nominada porta estandarte del colegio. Y así fue, en diciembre del 2019 en la licenciatura de los cuartos medios, participo del tradicional traspaso o cambio de los porta estandartes.

“Esto tiene que ver con un tema familiar, mis papas también fueron porta estandarte. Tuvimos varias conversaciones, donde me decían, que igual sería bonito que me nominarán, para contarlo a las distintas generaciones de nuestra familia”.

Para Valentina es un orgullo haber sido elegida. “Recuerdo haber participado en varios desfiles. Pensando en el orgullo de acompañar el caminar de la bandera del colegio. Pensaba lo ordenadas y bonitas que se veían las niñas estandartes”. Valentina quería de corazón representar al colegio como abanderada. “De verdad quería que funcionará y que me llamaran para esta misión”.

Pese a todo lo ocurrido este año Valentina está orgullosa de la nominación.  Aunque solo ha participado un acto oficial. El traspaso en la licenciatura del 2019. “Mi familia me ha apoyado en todo entendemos la situación actual, pero ha sido inevitable comentar y recordar en fechas como el 18 de septiembre, como hubiera sido mi participación en el desfile escolar”, por ejemplo”, recuerda Valentina Riquelme.

Este año ha sido diferente, “ingresamos ansiosos de vivir cada uno de los hitos del este último año. Y en un inicio nos costó bastante asimilarlo.  Una de las cosas que más queríamos, era usar unos polerones que nos habíamos mandado hacer y que lamentablemente llegaron dos semanas después de proceso de la cuarentena, justo cuando ya nos habían informado la suspensión de las clases presenciales”.

Este año ha sido diferente sin embargo, Valentina del 4 medio “A”, dice “hemos tratado de vivir cada actividad, como las preparamos el año pasado. Con la misma ilusión y cariño que tenemos por el colegio. “Queríamos vivir un aniversario, un día del estudiante, fiestas patrias y otras actividades como estudiantes de cuarto medio”.  “Y lo hicimos con video llamadas compartiendo y enviándonos regalos a nuestras casas. Utilizando nuestro polerón en cada clase”, dijo la estudiante de cuarto medio.

Sin duda ha sido diferente, pero la evaluación final ha sido buena, “el colegio ha estado siempre dispuesto a escucharnos y nos ha hecho participe de varias actividades e hitos como el del los ahijados y padrinos y otras actividades propias de esta etapa que hemos vivido intensamente este año”, puntualizó Valentina Riquelme Claros.

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